El Instituto Ciudad participó de la presentación del informe “El futuro de la democracia”, una investigación cualitativa orientada a analizar el estado actual de los principios democráticos y los principales desafíos que atraviesa la vida democrática en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La actividad se desarrolló en la Defensoría del Pueblo de la CABA y contó con la participación de autoridades del organismo y especialistas de distintas universidades y organizaciones de la sociedad civil.
El estudio fue realizado en conjunto por el Monitor y el Laboratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritarismos (LEDA) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), y fue presentado por Pablo Gordon, director del Monitor de Derechos, y Ezequiel Ipar, director del LEDA-UNSAM, junto a autoridades de la Defensoria del Pueblo de la Ciudad.
En representación del Instituto Ciudad participó Santiago Battista, Director Ejecutivo, que disertó sobre los resultados del informe.
La investigación se basa en una metodología cualitativa que incluyó la realización de diez grupos focales en distintos puntos de la Ciudad, conformados a partir de una diversidad de perfiles sociales, económicos, territoriales y generacionales. El objetivo central del estudio fue indagar cómo se perciben hoy los principios normativos de la Constitución de la Ciudad —libertad, igualdad, justicia, derechos humanos y solidaridad— y cómo estos valores se expresan, o entran en tensión, en la experiencia cotidiana de las personas.
Entre los principales hallazgos, el informe muestra que los principios democráticos mantienen una alta legitimidad en el plano abstracto, especialmente los vinculados a la libertad, la justicia y los derechos humanos. Sin embargo, las tensiones emergen cuando estos valores se contrastan con sus realizaciones concretas, en particular en relación con el principio de igualdad. Si bien existe un consenso relativamente extendido en torno a la igualdad entendida como igualdad de oportunidades, persisten demandas más exigentes asociadas a la igualdad material y al acceso efectivo a derechos, que ponen en cuestión una concepción meramente formal de la democracia.
Otro de los resultados centrales del estudio es el debilitamiento del principio de solidaridad como valor político. En la mayoría de los grupos analizados, la solidaridad aparece relegada al ámbito privado, perdiendo centralidad como principio colectivo o institucional. Esta pérdida convive, sin embargo, con una fuerte demanda de integración social, entendida como el rechazo a las exclusiones extremas y a las desigualdades persistentes que atraviesan a la sociedad porteña.
El informe también da cuenta de una experiencia extendida de crisis, asociada a dificultades económicas, al deterioro en el acceso a bienes públicos y a un clima de incertidumbre prolongada. En ese contexto, emergen discursos de desconfianza y, en algunos casos, expresiones de xenofobia, que impactan negativamente en la cohesión social y en la legitimidad de la democracia como sistema capaz de garantizar derechos de manera universal.






