Mesa de trabajo: Gobiernos Locales y Desarrollo Urbano. Mirando a China 

Un diálogo estratégico sobre el futuro urbano

El análisis comparado de modelos urbanos se ha convertido en una herramienta indispensable para la planificación estratégica de las grandes metrópolis. En un escenario global en plena reconfiguración, comprender las lógicas de desarrollo de actores emergentes es fundamental para anticipar desafíos y capitalizar oportunidades. En este marco, el estudio del caso chino ofrece a la Ciudad de Buenos Aires una perspectiva invaluable para reflexionar sobre su propio futuro, su inserción internacional y las políticas públicas necesarias para construir un desarrollo sostenible e inclusivo.

Con este propósito, el iCiudad organizó el pasado 13 de octubre una mesa de trabajo, congregando a un panel con referentes de universidades, política, gestión, sector público y tercer sector. Participaron del encuentro: Francisco Cafiero, Director del Instituto de Asuntos Internacionales y Estudios Políticos “Manuel Ugarte” de la Universidad Nacional de Lanús; Suyay Mathiu, Subdirectora de Diplomacia Parlamentaria y Cooperación Internacional de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; Patricio Conejero, Secretario de Relaciones Internacionales en la Universidad de Buenos Aires y Director Observatorio Latinoamérica China; Juan Francisco Petrillo, Director del Programa de Liderazgo en Asuntos Globales UBA; Santiago Polo y Gerardo Girón.

El objetivo del encuentro fue generar un espacio de intercambio y reflexión sobre las transformaciones urbanas y los modelos de gestión local en China, con el fin de identificar aprendizajes, puntos de comparación y desafíos compartidos con la Ciudad de Buenos Aires.

La relevancia de China como caso de estudio es innegable. Su vertiginoso proceso de urbanización, concebido como una política de Estado y no como un fenómeno espontáneo, junto a su consolidación como un actor global influyente, ha redefinido las tendencias contemporáneas en materia de planificación territorial, gobernanza local y provisión de servicios públicos. Su capacidad para ejecutar proyectos de infraestructura a gran escala, su apuesta por la innovación tecnológica y sus complejos desafíos sociales lo convierten en un espejo multifacético para las ciudades de América Latina.

Este artículo sintetiza las diversas perspectivas y expertises reunidas durante la jornada, organizando los aportes de los expositores en torno a los ejes temáticos que estructuraron el debate.

Intervenciones: Múltiples perspectivas sobre un actor complejo

La convocatoria de un panel multisectorial, que incluyó a expertos de diversos ámbitos, permitió abordar la complejidad de China desde una visión multidimensional. Esta diversidad de enfoques enriqueció el análisis, evitando simplificaciones y ofreciendo una panorámica integral de las implicancias que la relación que existe y que podría existir entre el gigante asiático y la región de América Latina, y más precisamente con Argentina y Buenos Aires. 

El contexto geopolítico, G20 e infraestructura 

Se contextualizó la relación histórica entre Estados Unidos y China, para poder hacer énfasis en la creciente tensión geopolítica actual entre ambos países, manifestada en distintos foros multilaterales, como por ejemplo en el G20. 

El debate se centró en la disputa que se libra en el terreno de la infraestructura. Frente a la preocupación de EEUU por el ascenso de China, inicialmente la narrativa que construyó el hegemón norteamericano fue desmerecer la infraestructura china, aludiendo a que el gigante asiático no era garante de infraestructura de “calidad”. Así desde Occidente se intentó instalar que mientras China promovía “infraestructura accesible” a través de la Ruta de la Seda, Estados Unidos y sus aliados desarrollan y exportan “infraestructura de calidad” como un ataque velado al modelo chino. Para dimensionar el alcance y envergadura del alcance chino respecto al desarrollo de infraestructura, se citó un dato contundente: en los últimos diez años, China ejecutó 915 grandes proyectos de infraestructura a nivel global, frente a solo 15 de Estados Unidos. 

A su vez, para ilustrar la ofensiva discursiva de Washington, también se mencionó la crítica del exvicepresidente Mike Pence en la cumbre de la APEC de 2018 a la “opaca diplomacia de la chequera” china, un concepto que evidencia la estrategia estadounidense para contrarrestar la influencia de Beijing.

La cooperación científico-tecnológica: Una asignatura pendiente

Esta tensión geopolítica encuentra un paralelo en la esfera científico-tecnológica, donde el debate identificó un déficit estratégico por parte de Argentina. Se advirtió sobre el todavía bajo nivel de cooperación científica concreta entre la región y China. A pesar de la narrativa oficial, los datos nos indican que China es apenas el socio científico N° 20 de Argentina. La región de América Latina posee únicamente el 6% de sus publicaciones científicas con China (siendo Brasil el país con la tasa más alta de cooperación), mientras que para China la región representa tan solo el 2% de su producción. 

A su vez, desde la Universidad de Buenos Aires se mencionó que la política de ciencia y tecnología fue un eje ordenador del desarrollo chino, y la estrategia para “cerrar el gap” tecnológico con los países desarrollados se basó en asociarse proactivamente con potencias científicas. También se introdujo en la discusión un matiz clave: una parte significativa de la escasa cooperación actual es, paradójicamente, financiada por “agencias del norte global”, lo que evidencia una falta de articulación propia. Se advirtió que, sin una estrategia proactiva, la relación con China corre el riesgo de consolidar la primarización de la economía argentina.

Modelos de planificación y desarrollo urbano chino

Se destacó la planificación a largo plazo como una política de Estado en China, materializada por ejemplo en el desarrollo de ciudades inteligentes, el despliegue de redes de movilidad y transporte masivo (trenes bala y subterráneos), políticas de vivienda a gran escala para gestionar flujos migratorios (dando lugar a las “ciudades fantasma”) y la promoción de la sostenibilidad a través de ecociudades.

También se conversó en torno al choque cultural respecto de Occidente con China. Se mencionó la reconstrucción y uso de sus monumentos públicos, el uso intensivo del espacio público por parte de los adultos mayores como indicador de calidad de vida y el rol central de los sistemas de hipervigilancia tecnológica para garantizar la seguridad urbana, un debate no saldado en las democracias occidentales.

El rol de los Gobiernos Subnacionales y las diferencias culturales

Un insight clave que emergió del debate fue el rol de las provincias y ciudades como anclajes de cierta estabilidad respecto de sostener relaciones y proyectos de cooperación internacional. Los invitados coincidieron en que los gobiernos subnacionales demuestran un pragmatismo y una continuidad en su relación con China que a menudo contrasta con los vaivenes ideológicos del gobierno nacional. Los proyectos de inversión y cooperación a nivel local exhiben una notable coherencia y visión de mediano-largo plazo.

Finalmente, se enfatizó la complejidad de comprender a China, un actor con una concepción del tiempo radicalmente distinta a la occidental. Se subrayó que estas diferencias culturales profundas son un factor estratégico que debe ser considerado para construir una vinculación exitosa.

Estas intervenciones iniciales sentaron las bases para un diálogo más profundo, estructurado en torno a los ejes estratégicos definidos para la jornada.

Ejes centrales del debate: De lo global a lo local

A partir de las exposiciones iniciales, el conversatorio profundizó en los temas clave, organizando los aportes de los especialistas en torno a los cuatro ejes estratégicos que guiaron la jornada, conectando el contexto internacional con las realidades y oportunidades concretas para la Ciudad de Buenos Aires.

Eje 1: Contexto internacional y sus implicancias para Argentina

El debate reafirmó que la dinámica global está marcada por una transición de poder entre Estados Unidos y China. Esta tensión se materializa en el campo de la infraestructura, donde se enfrentan dos modelos: el discurso estadounidense, centrado en la “calidad” y los estándares ambientales, y la abrumadora capacidad china de ejecución y financiamiento. En este escenario, Argentina busca mantener un equilibrio, pero el análisis destacó el pragmatismo de los gobiernos subnacionales, que avanzan en proyectos de cooperación con China independientemente del alineamiento nacional, consolidando lo local como un vector de estabilidad en la política exterior.

Eje 2: La lógica de las ciudades y Gobiernos Locales en China

Se describió la planificación china como un modelo centralizado donde la urbanización es una política de Estado. A diferencia del sistema argentino, los intendentes en China no suelen ser originarios de las ciudades que gobiernan; su carrera se basa en un sistema de ascenso por resultados medibles, funcionando como cuadros técnicos del Partido. El sistema incluye factores que lo diferencian radicalmente de los modelos occidentales, como las limitaciones a la radicación interna de la población (sistema hukou) y un sistema de universidades jerarquizado, donde cada institución tiene mandatos específicos sobre qué temas puede investigar, lo que refuerza el control central sobre la producción de conocimiento.

Eje 3: Modelos de desarrollo urbano en perspectiva comparada

El análisis comparado permitió identificar áreas en las que Buenos Aires puede extraer aprendizajes del modelo chino, no para replicarlo, sino para inspirar políticas públicas adaptadas a su propia realidad.

  • Movilidad y Transporte: El despliegue de redes de transporte público masivo y sostenible en China se presenta como un ejemplo contundente frente a la dependencia del automóvil que aún caracteriza a Buenos Aires.
  • Sostenibilidad Ambiental: El desarrollo de “ecociudades”, con programas de energías limpias y saneamiento hídrico, ofrece una hoja de ruta para que Buenos Aires enfrente sus desafíos de contaminación y vulnerabilidad hídrica.
  • Acceso a la Vivienda: La experiencia china con programas habitacionales a gran escala, si bien controvertida, recuerda que sin políticas públicas activas los procesos de urbanización tienden a profundizar la desigualdad.
  • Desafíos: El análisis reconoció que China enfrenta desafíos internos significativos, como el creciente desempleo juvenil en sus grandes ciudades, un punto de convergencia con las metrópolis occidentales que evidencia la tensión entre una mayor calificación educativa y un mercado laboral en muchos casos estancado.
Eje 4: Oportunidades y desafíos en el vínculo China- Ciudad de Buenos Aires

Como ciudad capital, Buenos Aires posee un potencial único para profundizar lazos, sustentado en los acuerdos de hermandad con Beijing y la continuidad de las relaciones a nivel local. Sin embargo, se identificó una debilidad estratégica: la Ciudad carece de una agencia de desarrollo de I+D que articule sus enormes capacidades científico-tecnológicas. Una plataforma de este tipo sería ideal para generar cooperación de alto valor agregado con actores como China.

Se reafirmó que el financiamiento es el obstáculo central para los grandes proyectos de infraestructura en la Ciudad. También se mencionó que en licitaciones como la compra de vagones de subterráneo, la capacidad china de ofrecer autofinanciamiento fue un factor decisivo. 

Este análisis detallado de los ejes de debate conduce a una serie de reflexiones finales sobre el camino a seguir.

Conclusiones y líneas de trabajo a futuro

El diálogo promovido en esta mesa de trabajo superó el análisis superficial para identificar lecciones concretas y trazar un camino de acción para el futuro de Buenos Aires en su relación con China y el mundo. De la riqueza del intercambio se desprenden los siguientes aprendizajes y propuestas.

  1. La necesidad de una estrategia proactiva: El principal imperativo que surge del encuentro es que Argentina, y en particular la Ciudad de Buenos Aires, debe transitar de una relación reactiva a los intereses chinos hacia una estrategia propia y de largo plazo. Es crucial definir qué se quiere obtener de este vínculo, especialmente en materia de desarrollo científico-tecnológico, para evitar un rol pasivo que profundice la primarización de la economía.
  2. El rol clave de lo subnacional: Se reafirmó que las ciudades y las provincias son actores fundamentales para construir políticas de Estado estables con socios internacionales. Su pragmatismo y enfoque en resultados a menudo demuestran mayor consistencia que la política nacional, convirtiéndose en pilares para una cooperación sostenible.
  3. El desafío de la sostenibilidad democrática: La experiencia china pone de manifiesto la dificultad de implementar planes a muy largo plazo en regímenes democráticos y federales. Esto no debe ser una excusa para la inacción, sino un llamado a la necesidad de construir consensos políticos y sociales robustos que trasciendan los ciclos electorales y permitan sostener una visión estratégica de ciudad.

A partir de estos aprendizajes, se identificaron las siguientes líneas potenciales de cooperación e investigación a futuro entre Buenos Aires y ciudades chinas:

  • Gestión de transporte público masivo, electromovilidad y planificación de redes intermodales.
  • Desarrollo de “ciudades inteligentes” a través de la aplicación de tecnología para mejorar los servicios urbanos.
  • Políticas de saneamiento hídrico y desarrollo de “ecociudades” para enfrentar los desafíos del cambio climático.
  • Cooperación académica y científica para fortalecer las capacidades locales en I+D, articulando el sistema universitario con las necesidades de la ciudad.

La promoción de estos espacios de diálogo multisectorial y el fomento de políticas urbanas comparadas, como los que impulsa iCiudad, son herramientas indispensables para pensar y construir ciudades en Argentina más innovadoras, sostenibles e integradas inteligentemente al mundo.