Estructura productiva, ventajas comparativas y oportunidades de desarrollo
Por Martín Gropper, Ari Colombo y Santiago Battista
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el principal nodo económico de la Argentina. Concentra una porción significativa de la actividad productiva nacional, especialmente en servicios profesionales, financieros, culturales y vinculados al conocimiento. Sin embargo, más allá de esta caracterización general, resulta imprescindible comprender con mayor precisión cómo está conformada su estructura productiva, qué sectores generan más valor y empleo, y cuáles son sus fortalezas frente a otros distritos del país.
Con ese objetivo, desde iCiudad elaboramos un informe que analiza la complejidad económica de la CABA utilizando indicadores de ventaja comparativa revelada (VCR) en tres dimensiones: empleo, producción y productividad. Este enfoque, adaptado del marco teórico desarrollado por Hausmann e Hidalgo para el análisis de economías nacionales, fue aplicado al nivel subnacional utilizando datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) y estimaciones de valor agregado bruto de CEPAL.
La economía porteña: un panorama general
La CABA cuenta con algo más de 3,1 millones de habitantes según el censo de 2022 y presenta un perfil demográfico envejecido, con más del 16% de su población mayor de 65 años. A su vez, presenta una caída muy pronunciada en las tasas de natalidad abre la puerta a un problema a futuro importante pero también una oportunidad en el sector de la economía plateada. Para un análisis exhaustivo de esta temática, los invitamos a leer el articulo “La natalidad en caída libre: CABA registra menos de la mitad de los nacimientos de 2010”.
Además, la economía porteña, medida a través del Valor Agregado Bruto (VAB), muestra una tendencia levemente descendente desde 2011 y aún no ha logrado superar de manera sostenida los niveles previos a la pandemia, siguiendo la dinámica nacional.
La estructura productiva de la Ciudad está dominada por los servicios. El segmento de servicios tecnológicos y otros servicios no clasificados en otra parte representa el 20% del valor agregado, seguido por el comercio mayorista y minorista (15%) y la intermediación financiera (8%). Las actividades manufactureras, en cambio, ocupan un lugar marginal en términos de contribución al producto.
En materia de empleo registrado privado, la CABA alcanzó su máximo histórico en 2018 y desde entonces ha mostrado un desempeño débil, con una recuperación post-pandémica que apenas retornó a los valores de 2019. Los servicios concentran casi una cuarta parte del empleo formal, mientras que los salarios relativos presentan una brecha significativa: la intermediación financiera casi duplica el salario promedio, en tanto que sectores como enseñanza privada, gastronomía y construcción se ubican muy por debajo.
Salario promedio relativo por sector. Diciembre 2024. Fuente: elaboración propia en base IDECBA
Principales hallazgos
Una economía especializada en servicios de alto valor
El análisis de VCR confirma que la CABA presenta una especialización marcada en servicios intensivos en conocimiento. Los sectores con mayor ventaja comparativa en empleo son la propiedad de la vivienda (VCR 3,76), la fabricación de maquinaria de oficina, contabilidad e informática (3,59), los servicios auxiliares a la actividad financiera (3,40) y la intermediación financiera (3,03). En materia de producción, la concentración es aún más pronunciada: la intermediación financiera alcanza una VCR de 7,78, lo que indica que su peso en el VAB de la CABA es casi ocho veces superior al que tiene en el resto del país.
Ventaja Comparativa Revelada en Empleo para la CABA

Tres patrones de especialización
La comparación entre las VCR de empleo y producción permite identificar tres patrones claros en la estructura económica de la Ciudad:
Ventajas altas en ambas dimensiones
Sectores como la intermediación financiera, los servicios de seguros, la edición e impresión, los servicios auxiliares financieros y la fabricación de maquinaria de oficina e informática muestran valores elevados tanto en empleo como en producción. Son los pilares consolidados de la economía porteña.
Ventaja concentrada en una sola dimensión
Algunos sectores presentan asimetrías significativas. La propiedad de la vivienda tiene una VCR muy alta en empleo (3,76) pero baja en producción (0,76). En sentido inverso, la hotelería registra una VCR baja en empleo (0,97) pero elevada en producción (1,59), lo que sugiere mayor valor generado por unidad de trabajo. Las actividades de refinación de petróleo y distribución de gas muestran un perfil similar: alto empleo relativo pero baja producción, consistente con la localización en la CABA de funciones administrativas de cadenas cuyo valor se genera fuera de la Ciudad.
Desventajas en ambas dimensiones
Las actividades primarias, extractivas y manufactureras pesadas —como la agricultura, la fabricación de vehículos automotores, la producción de metales comunes y la minería— presentan VCR inferiores a 1 en todas las dimensiones. Esto refleja la lógica ausencia de base productiva de bienes básicos en un territorio urbano como la CABA.
Productividad: la ventaja porteña en perspectiva
El análisis de productividad relativa (valor agregado por trabajador comparado con el resto del país) revela que la CABA exhibe su mayor eficiencia en la intermediación financiera, cuya productividad más que duplica la media nacional. También se destacan servicios como la eliminación de desperdicios, las asociaciones, la enseñanza privada y la hotelería.
En contraste, sectores vinculados a la industria pesada y la energía presentan productividades muy inferiores, explicables por la ausencia de plantas de gran escala en el territorio urbano. Un hallazgo relevante es que algunos servicios con fuerte presencia en el empleo porteño —como los servicios auxiliares financieros y los seguros— no registran ventajas claras en productividad individual, lo que sugiere que su competitividad radica más en la concentración y la articulación con otras actividades de alto valor que en la eficiencia por puesto de trabajo.
La industria porteña: luces y sombras
Dentro del sector manufacturero, el estudio identifica un caso sobresaliente: la producción de medicamentos de uso humano creció un 190% en las últimas dos décadas, con salarios competitivos y potencial para generar encadenamientos productivos virtuosos. Alimentos, bebidas y tabaco también mostraron un crecimiento positivo (47% acumulado), aunque sin capacidad transformadora sobre la estructura laboral.
Como contrapartida, la industria del papel e imprentas cayó más del 70% en el mismo período, reflejando cambios estructurales en los patrones de consumo. El sector textil retrocedió un 40%, mientras que prendas de vestir creció un modesto 20%, señalando oportunidades de especialización y agregado de valor en segmentos específicos.
Sectores con mayor potencial
Más allá de los sectores ya consolidados, el informe identifica actividades con desempeño intermedio que representan oportunidades estratégicas para la Ciudad:
- Salud privada, enseñanza privada y comunicaciones: sectores con presencia relevante y rol social estratégico, atravesados por procesos de innovación tecnológica que pueden elevar significativamente su productividad.
- Servicios de seguros y servicios auxiliares financieros: con ventajas competitivas basadas en la concentración institucional, pero con margen para modernizar procesos y elevar el valor agregado por trabajador, así como expandirse en cadenas productivas de otras regiones del país.
- Fabricación de sustancias químicas, instrumentos médicos y productos de papel: manufacturas con capacidades instaladas que podrían potenciarse mediante políticas de innovación y articulación con cadenas de biotecnología y química aplicada.
- Construcción y transporte: actividades intensivas en trabajo con eficiencia relativa inferior al promedio, pero con efectos multiplicadores significativos ante mejoras en gestión, digitalización e inversión en infraestructura.
Conclusiones e implicancias de política
Los resultados del informe confirman que la CABA funciona como un nodo de alta complejidad dentro del sistema económico argentino, con una especialización consolidada en servicios intensivos en conocimiento y una dependencia estructural de otras jurisdicciones para la provisión de bienes básicos e industriales.
Esta configuración presenta tanto fortalezas como vulnerabilidades. La concentración en servicios avanzados capitaliza la densidad institucional, el capital humano calificado y la infraestructura de la Ciudad. Pero la dependencia de flujos interjurisdiccionales genera fragilidad ante cambios macroeconómicos, y la ausencia de un plan de desarrollo productivo puede derivar en que la Ciudad quede reducida a actividades de construcción, comercio masivo y la mera radicación circunstancial de casas matrices.
El informe señala que la consolidación de servicios avanzados es la vía más conveniente para la CABA, dado que el esfuerzo necesario para alcanzar niveles competitivos globales es considerablemente menor que en industrias pesadas o actividades primarias. Al mismo tiempo, la Ciudad puede posicionarse como proveedora de servicios especializados para el desarrollo de otras regiones, evitando la fragmentación productiva y promoviendo un modelo de crecimiento integrado a nivel nacional.
La estabilización macroeconómica, por sí sola, no garantiza el desarrollo.
No es posible generar empleo de calidad si predominan actividades de bajo valor agregado. La Ciudad dispone de amplios recursos —financieros, humanos y de infraestructura— que le permiten impulsar nuevos polos de crecimiento económico. Pero para ello es imprescindible contar con una estrategia de desarrollo productivo que oriente la inversión y fortalezca las ventajas comparativas identificadas.


